Un Rapidín
] Con Ángel Irra Carceda
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Son ecos electorales del pasado fin de semana en la comunidad de Mazatlán, municipio de Chilpancingo.

Son los dos lados de una moneda que, obviamente, se mantiene en lo alto de este ambiente electoral.

La moneda caerá con todo su peso al suelo el domingo seis de junio, y definirá muchas cosas, no solo a nivel estatal, sino nacional.

El fin de semana en Mazatlán, muy cercana a la ciudad capital de Guerrero, se observó lo que se viene palpando en las demás zonas del estado: La gran diferencia entre las dos fuerzas más importantes en esta contienda: PRI-PRD y Morena.

Ahí, el sábado, los mazatlecos y vecinos de lugares circunvecinos se congregaron en varios miles para recibir, respaldar y aclamar al ariete de la Alianza PRI-PRD a la gubernatura, Mario Moreno Arcos.

Creo, sinceramente, que ha sido, hasta ahora, el mejor evento proselitista de esta Alianza y su candidato en un terreno rural, sin menospreciar a otras concentraciones muy buenas a lo largo de esta campaña en estas zonas.
El ambiente de la victoria adelantada contrastó con el que se vivió un día después, el domingo, con la visita del frustrado aspirante a la gubernatura por Morena, Félix Salgado Macedonio.

Fue acompañado por la aspirante de Morena a la Alcaldía de Chilpancingo. Insisto, a la misma comunidad, al mismo lugar. Y no les resultó, ante la casi nula concurrencia, mandar a llevar seguidores de Chilpancingo a Mazatlán.

Las grandes diferencias se han marcado durante la campaña. De ahí que ahora griten, por adelantado: ¡fraude, fraude, fraude!

Las grandes diferencias en las imágenes de ambos eventos, el del sábado y el domingo, no se pueden borrar.