* Cualquier parecido con la ardorosa realidad, es realidad
* Andrés Manuel López Obrador, «el presidente de los pobres que vive como rico»

Jiribilla Costeña
] El Brujo Chiripero
Acapulco.press

¿Primero los pobres?

Seis de cada diez víctimas mortales de Covid en México fueron pobres, sin protección social, con empleos mal pagados o no remunerados o bien sin trabajo.

La desigualdad económica, la precariedad de más de la mitad de la población y la limitada estrategia del gobierno de México ha sido la fórmula perfecta para que la mayoría de muertes se registre en el grupo de personas pobres y marginadas, dice El Financiero en su artículo «Los más pobres, los más afectados por el gobierno de AMLO, de fecha 14 de junio del presente año.

Añade: «Las acciones implementadas por la administración de AMLO son similares a países latinoamericanos más pobres como Haití, Honduras y Ecuador, según estándares internacionales».

«La crisis no solo ha causado más defunciones entre los pobres, sino también ha generado más pobres».

«Antes de la pandemia, 48.8 por ciento de la población, 61.1 millones de personas, se ubicaba por debajo de la línea de pobreza por ingresos; y 16.821 millones por debajo de la línea de pobreza extrema, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval)».

«Los organismos que miden los efectos de la política social en el país han estimado que 11 millones de personas se han sumado a la población pobre y marginada y este aumento tan solo ha sido en la administración del presidente López Obrador».

«Algunas cifras que erizan la piel en torno a la pobreza y la marginación en México: 72 millones de personas, más de la mitad de la población, tienen dificultades para adquirir la canasta básica».

«El gobierno dejó a su suerte a los pobres, a pesar de los programas político-asistenciales».

«Las personas más pobres corren más peligro de morir por Covid-19, debido a sus condiciones de precariedad, como baja escolaridad, mala alimentación, una historia de salud frágil, limitado a servicios públicos y una débil economía familiar, entre otros factores. En este entorno, se va el también llamado ‘doctor muerte’ de las conferencias vespertinas y con ello termina la manipulación de cifras en torno a la pandemia y a la información sesgada», culmina la nota informativa.
] https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/alejo-sanchez-cano/2021/06/14/los-mas-pobres-los-mas-afectados-por-el-gobierno-de-amlo/

The New York Times va más directo en el artículo de Viri Ramos intitulado «La obsesiva austeridad de López Obrador perjudica más a los pobres», con fecha 14 de abril de 2020.

Textualmente, dice:

El plan económico de México para afrontar la COVID-19 es ortodoxo y austero. Otras naciones latinoamericanas han respondido a la emergencia sanitaria dando salarios de emergencia a trabajadores informales, han aumentado en niveles históricos su gasto público o eliminaron el pago de servicios como electricidad y agua. No en México.

El país dará batalla a la pandemia con medidas que habrían hecho feliz al Fondo Monetario Internacional de los noventa: redujo los salarios de los trabajadores del Estado y los obligó a devolver su bono navideño, recortó el presupuesto público de varias secretarías y a las pequeñas empresas solo les extendió créditos. El gasto público se incrementó en solo 0,7 puntos del PIB.
Para enfrentar esta crisis compleja, parece que el único as bajo la manga del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, es continuar con los programas sociales de siempre.

Pero esta política es equivocada y mediocre. Equivocada porque los programas no atienden a los nuevos desempleados pobres e informales que surgirán como consecuencia de la COVID-19. Y mediocre porque parece asumir que en crisis anteriores el Estado se ha endeudado sin beneficiar a los pobres y que aumentar la deuda hoy sería igual de inefectivo.

La obstinación de López Obrador con la austeridad no es nueva. A lo largo de su carrera ha interpretado —como se deja ver en algunos de sus libros— que aumentar la deuda del Estado significa otorgar apoyos a la industria y, por tanto, favorece solo a las grandes empresas y a los ricos a costa del endeudamiento futuro de la población mexicana. También se empeña en creer que los programas sociales que inauguró al inicio de su mandato ya cubren las necesidades de los más pobres y que no es necesario aumentar el gasto público. No es todo: López Obrador ha interpretado que la deuda pública conduce a la pérdida de soberanía, que mientras más tenedores de bonos públicos existan, más tendrá que rendir cuentas a inversionistas y bancos extranjeros.

Si bien López Obrador tiene razón en que la adquisición de deuda reduce su poder soberano, no la tiene en asumir que toda deuda se traduce inmediatamente en apoyos a los ricos. México tiene una larga historia de vergonzosos rescates a multimillonarios pero eso no significa que el país siempre tenga que usar su deuda de la misma forma.

López Obrador ve en la austeridad una medida propobre y protrabajador: en su lógica, los pobres ya están siendo protegidos por programas sociales y el resto de la población tiene dinero suficiente para salir adelante. Por eso, en el contexto de la COVID-19, la ayuda de su gobierno se ha limitado a dar un millón de créditos de aproximadamente mil dólares a las empresas pequeñas y a solicitar a los empresarios que continúen pagando el salario íntegro de todos sus trabajadores.

La interpretación del presidente mexicano no solo es incorrecta, sino también es perjudicial. Sobre todo porque la economía mexicana ha sufrido una contracción desde el año pasado.

El costo para los más pobres será enorme: los programas sociales de AMLO no cubren a todos. En México, hay 22 millones de beneficiarios de estos programas y 52 millones de pobres. Por lo tanto, ante la COVID-19, no existirán ayudas para un 57 por ciento de las personas que viven en pobreza. Y un millón de mexicanos tendrán por único apoyo un microcrédito que deberán pagar con el tiempo (se les darán mil dólares con tasas de interés bajas y se les pedirá que paguen en cuatro meses).
] https://www.nytimes.com/es/2020/04/14/espanol/opinion/coronavirus-plan-economico-mexico-amlo.html

PRESIDENTE DE POBRES, VIDA DE RICOS

En «Los hijos del Presidente», el articulista Mario Maldonado escribió para El Universal:

Dentro del discurso de austeridad, en el que los gobernantes deben vivir en la “justa medianía”, sin lujos ni privilegios, y en la evidente operación electoral que ha emprendido el presidente Andrés Manuel López Obrador, no existe lugar para el “familiar incómodo”, pero esto parecen no entenderlo algunos integrantes de la familia del Presidente, como su hijo José Ramón Beltrán, quien exhibe en redes sociales su vida que se contrapone al discurso de “primero los pobres” que predica su padre.

Para evitar situaciones que enturbien el discurso de austeridad y anticorrupción, el Presidente decidió enviar a sus tres hijos mayores fuera del país, una estrategia que, sin embargo, ha resultado fallida.
José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo Alfonso López Beltrán se convirtieron desde hace tiempo en un lastre para los objetivos de su padre, por la ambición que mostraron en sus labores políticas en la CDMX y en el Estado de México, por sus relaciones con el sector empresarial y por los excesos mostrados en sus vidas privadas.

El más grande de los hermanos, José Ramón López Beltrán, llamado en principio a ser en algún momento gobernador del Edomex, fue el primero en caer en el exilio, luego de que iniciara una relación sentimental con Carolyn Adams, una ejecutiva brasileña encargada de cabildear contratos en el sector energético para Cava Energy y antes para British Petroleum.

Son muchos los relatos y señales que demuestran la molestia que genera en López Obrador la pareja de su primogénito —y madre de su único nieto—, por los conflictos de interés que le representa su trabajo de cabildera y por la lujosa vida que demuestra en sus redes sociales al lado de su hijo José Ramón, con residencia en Houston, Texas.

Apenas este fin de semana circularon fotografías de la pareja disfrutando de unas vacaciones de Semana Santa en Aspen, Colorado, un destino considerado de súper lujo y, por supuesto, alejado de la austeridad que predica la Cuarta Transformación. Las imágenes, extraídas de una cuenta privada de Adams, despertaron la furia de Palacio Nacional, según fuentes cercanas a la familia presidencial.

Por su parte, Andrés Manuel López Beltrán, el más político de los hermanos, se resiste a dejar el país. Las fuentes aseguran que recibió la indicación para viajar, al igual que sus hermanos a otras latitudes, pero su interés por gobernar más adelante la Ciudad de México y por mantener en la actualidad el control de la política capitalina, lo llevaron a ignorar la indicación.

Más allá de los lujos, los proyectos del segundo hijo del mandatario son los más ambiciosos, al grado de que —como lo comentamos en su momento en este espacio— construye desde el gobierno de su padre una superestructura de funcionarios jóvenes que reportan primero en su escritorio, y después en el del titular del Ejecutivo.

En esa superestructura se encuentran, entre muchos otros, Carlos Torres Rosas, secretario Técnico del Gabinete; Daniel Asaf Manjarrez, coordinador de la Ayudantía de Presidencia, y Antonio Martínez Dagnino, administrador General de Grandes Contribuyentes en el SAT, que encabeza Raquel Buenrostro.

Por el contrario, el más pequeño de los López Beltrán, Gonzalo Alfonso, acató sin rebeldía las indicaciones de su padre. Siguiendo su afición al beisbol —convertido ahora por López Obrador prácticamente en deporte nacional— se fue a trabajar en la estructura del equipo de Los Gigantes de San Francisco, muy probablemente para regresar más adelante a potenciar el proyecto de las clínicas deportivas impulsadas por la 4T.

Si bien Gonzalo Alfonso no había tenido contacto con las grandes ligas de este deporte, sí se le había visto involucrado con grandes empresarios aficionados al mismo. También en este espacio, a mediados de 2019, dimos a conocer una fotografía en la que el hijo del presidente compartía el palco de honor del estadio regiomontano de los Sultanes, con los empresarios Alfonso Romo, Carlos Bremer y Carlos Slim.

Los hijos del Presidente, quienes supuestamente se alejarían de la política y el gobierno durante el sexenio, no hicieron lo uno ni lo otro, y además están boicoteando, con su estilo de vida, el discurso político de su padre.

] https://www.eluniversal.com.mx/opinion/mario-maldonado/los-hijos-del-presidente

Sí, estas palabras deben arder para quienes casi idolatran al presidente de los pobres que vive como rico en Palacio Nacional, desde donde preside el ‘gobierno trasformador’ bajo el cual sus allegados y sus propios hijos se han hecho millonarios como por arte de magia, mientras más de 70 millones de mexicanos –incluso los que le apostaron a la Cuarta Transformación engatusados por la promesa de ‘primero los pobres’– viven y se hunden cada vez más en la pobreza.

#SinDañosATerceros