CIUDAD DE MÉXICO. * 30 de septiembre de 2021.
) AP.

Las recientes declaraciones sobre la época de la conquista de México lanzadas por líderes de la oposición española, incluido el expresidente José María Aznar, alimentaron la polémica el jueves entre ambos países, cuyas relaciones no han estado exentas de ciertas tensiones tanto por temas históricos como económicos desde que Andrés Manuel López Obrador llegó al poder hace casi tres años.

Primero fue la petición de perdón por parte del mexicano al rey de España y al papa por los abusos cometidos durante la conquista, una solicitud que López Obrador lanzó en 2019 y que España nunca aceptó al considerarla inapropiada.

Luego han sido las constantes críticas a las empresas españolas presentes en México que el mandatario considera alineadas con los gobiernos neoliberales, adjetivo que para López Obrador, es sinónimo de corrupción.

Ahora, las burlas del expresidente Aznar hacia López Obrador en un foro del conservador Partido Popular en el que se jactó de que hay indígenas en América gracias a que España no los exterminó y se burló del mandatario mexicano, suscitaron todo tipo de críticas del partido oficialista mexicano.

“¿Dígame usted cómo se llama?”, dijo Aznar. “O sea: Andrés por parte de los aztecas, Manuel por parte de los mayas, Lopez… eso es una mezcla, y Obrador, de Santander para mayores señas”, indicó burlón y entre risas de sus correligionarios. “Hombre, es que si no hubieran pasado algunas cosas, perdón, usted no estaría ahí, ni se podría llamar como se llama, ni podría haber sido bautizado”, agregó.

El partido oficialista mexicano, Morena, que ya había criticado declaraciones con el mismo tono de los ultraderechistas españoles de Vox, emitió el jueves un comunicado en el que criticó duramente que el español niegue el “genocidio” indígena y haga apología de una evangelización llena de abusos por los que hasta el propio papa Francisco se disculpó.

“Para fortalecer las raíces es preciso hacer una relectura del pasado, (…) reconocer los errores cometidos”, indicó el pontífice esta misma semana en un mensaje enviado a los obispos de México para conmemorar los 200 años de la culminación de la independencia. “Tanto mis antecesores como yo mismo, hemos pedido perdón por los pecados personales y sociales, por todas las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización”, escribió.

Las declaraciones de Aznar llegaron tras las críticas de otra líder de su partido, Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, a los comentarios del papa.

Claudia Sheinbaum, alcaldesa de Ciudad de México, llamó “racista” a Aznar y el líder de Morena en la Cámara de Diputados, Ignacio Mier, contestó con un tuit etimológico. “Aznar: de origen aragonés, del latín Asinarius, “el que cría o cuida asnos”. Así que origen es destino, se convirtió en uno de ellos”.

Todo esto ocurre en un año en el que México conmemora los 500 años del fin del imperio mexica, los 200 del final de su guerra por la independencia y cuando está intentando reescribir parte de la historia renombrando efemérides o con gestos simbólicos como sustituir una estatua de Cristóbal Colón del centro de la capital por una de una mujer indígena.

Algunos mexicanos alaban estos cambios, parte de la oposición los critica y los académicos consideran que sólo serán positivos si van acompañados de lecturas más críticas de la historia de México.